jueves, 29 de noviembre de 2007

Recorriendo el pasado II



Noche de otoño en St Louis
(del 10 al 11 de Octubre 2003 – Harvest Moon)

Mientras iba con los ojos perdidos en mis nubes, doblé una esquina y fue como haber pasado por un portal a otro universo. La luna. Tan brillante. Tan luminosa. Con su sonrisa pícara apenas torciendo la comisura de su boca pero desparramándose por su inmensa cara. Tanta luz y tanta sombra.

Esta calle, de día, es una calle común, casi sin gracia. Pero esta noche es un paisaje lleno de texturas…las líneas duras y serias se dejan caer de los edificios. La duna de un viejo volkswagen. Una estampida de hojas bailando contra el pavimento celebrando ver la luna de la mano de su árbol. Un fantasma gordo con manos de alambre era el fantasma de un tacho de basura atosigado de bolsas, cajas y restos de un cortina. Esta noche el basurero es una obra de arte moderno digna de algún encumbrado museo. Mañana será el mugroso basurero de la esquina…pero no pienso en mañana…sigo disfrutando de la magia de la luna de octubre…la mas grande y mas brillante del año.

Me dormí pensando que mañana la magia se escondería junto con la luna. Con el primer sol abrí la ventana. La ciudad estaba ahí como siempre. Con sus cuadrados…sus grises…cintas blancas y amarillas en el pavimento….el ruido de autos amodorrados en esta mañana de sábado.

En el tiempo en que mis pies bajaron los dos tramos de escalera hasta la calle todo cambió. Obra de un mago…de una bruja…de la nada….un colchón de niebla densa, densísima, húmeda se metió en todos los rincones. Mi calle común….anoche un rincón sofisticado…ahora eran un paisaje de otro mundo

Las ventanas del edificio eran ojos que me espiaban a través de la bruma. Diez pares de ojos mirando fijo a la nada. En las vidrieras bailaban fantasmas con cada auto que pasaba…el rock de los fantasmas de nube. El basurero de anoche ahora se me antojaba un ahogado estirando su brazo gimiendo ayuda mientras trataba de mantenerse a flote en este mar gris….las hojas del árbol titilan…aparecen y desaparecen…. no se si son mis ojos cansados y todavía en el borde del sueño…pero las hojas son como luciérnagas diurnas jugando conmigo. Escucho el ruido del tren…tengo que alcanzarlo…me voy nadando en el mar de bruma hasta la orilla de la realidad (?)